La conciencia de la representación

 Curaduría: Carlos Daniel Iturbe Juárez 

 

 

 

 

 

 

 

Katya Mora es una artista que realiza su investigación directamente con la materia. En sus obras encontramos motivos a partir de la inspiración en las antiguas filosofías orientales, conceptos provenientes de la biología y estudios de la expresión de la energía.

Su producción visual da pie a los procesos que aboguen por la subjetivación elaborados a través del autoconocimiento; en este caso el ejemplo de referencia es el proyecto “Los Diez Mil Seres”, un trabajo que denomina como Biografías energéticas, donde a partir de entrevistas sucedidas entre la artista y varias personas con las que ha trabajado a lo largo de 5 años, valiéndose de ejercicios y técnicas relacionadas a la astrología, explora las características en que se desarrolla la trayectoria de vida de una persona, siendo la pintura el soporte de salida para esta serie de obras.

Es una artista versátil que se desenvuelve en distintos campos de acción: pintura, instalación y video. Ha participado en varias exhibiciones de arte en distintos países como Alemania, Argentina, España, México, Polonia y Portugal.

Actualmente vive y trabaja en la ciudad de Puebla, México.

 

 

  

LA CULPA DE LA MIRADA

¿En qué momento el paisaje deja de serlo, para convertirse en paisaje?

Cuando se observa, es entonces que aparece ante nosotros; se revela en formas y colores. 

Es el ojo que encuentra patrones que va a replicar en cada pestañeo.

Nunca estás solo, hay alguien acompañándote, ese que te habla al oído, al que le haces caso, eres tú.

 

 

 

LA BÚSQUEDA DEL VACÍO

El pensar en el futuro es una acción ingrata. Puedes usar la energía de toda tu vida tratando de encontrar algo que jamás estuvo ahí. Es por eso que la frustración es un vacío que ocupa muy bien el espacio.

Se puede pensar en la fotografía como una trampa para la realidad. Un juego de seducción donde la cámara es el anzuelo. Donde se tiene todo a disposición, siendo la imagen fotográfica una huella de la voluntad.

La pintura puede pensarse como eso donde no hay nada, sólo un “lienzo en blanco”.
El espacio es tuyo, entonces el problema no es lo qué vas depositar, sino lo qué estás dispuesto a omitir y bajo qué costo. La práctica pictórica como una especie de batalla para mostrar lo que siempre estuvo ante nosotros.

 

 

 

REFLEXIÓN

Dentro del caos que pueda apreciarse en el interior, es necesario su presencia para conocer el orden.

La vida como una demostración continua de energía, que toma forma en fenómenos.

Para el ser humano las situaciones le condicionan, pero antes de tomar partido y elegir un bando, tiene que reconocer lo que está del otro lado,
si evita lo que desconoce, jamás sabrá de lo que está huyendo, entonces su más grande miedo, puede resultar su más grande anhelo.

 

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